Mundoclásico reseñó la última
función del Covent Garden antes de las restricciones COVID. Fue aquel Fidelio
del 13 de marzo del año pasado ante una sala ya semivacía por el miedo. Y
exactamente después de dieciocho meses, durante los cuales solo hubo unas pocas
funciones con audiencia reducida, el teatro volvió a abrir a sala llena con
este Rigoletto. El entusiasmo fue
explicable, aún cuando la típica indefinición inglesa creó confusiones de
comportamiento. La indefinición consistió en 'recomendar' y no 'prescribir'
el uso de máscaras, con lo cual nadie sabía exactamente qué hacer: los
enmascarados miraron con recelo y cejas levantadas a los menos precavidos, con
el agregado de saludos tímidos y de codo en medio de obsesivos lavados de
manos. De cualquier manera, fue una noche auspiciosa y esperanzada, con un
público dispuesto a aplaudir…
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