Esta será una reseña muy corta porque los cambios respecto
al anterior reparto han interesado a los cuatro roles principales mientras que
los otros repetían y no hay motivos para volver a detenerse en su actuación.
Tal vez sí recordar el buen hacer de Josep Fadó (en un papel exiguo, el
oficial) y la promesa del lacayo de David Lagares. De los roles hablados el
único que consta es el único que habla en el libreto de la ópera, el mayordomo
(un buen Maik Solbach).
No he leído el programa, pero aunque lo hubiera hecho no
leo nunca, salvo luego y si me interesa la producción, las sesudas
interpretaciones de los directores de escena, esos aprendices de divos. Me he
ido al libreto de la ópera, y tanto la intervención inicial del mayordomo, como
la final del invitado, y las palabras de la burguesa gentilmujer, como
recordaba, no figuran. Además,…
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