Como ya hizo en la anterior temporada, Euskadiko Orkestra ha dado comienzo al curso musical proponiendo un festival dedicado íntegramente a un compositor, Brahms, de quien ha interpretado tres conciertos y las cuatro sinfonías en las distintas capitales en los que habitualmente ofrece sus programas de abono.
Los dos programas ofrecidos en Bilbao fueron desiguales. El Concierto para violín y violonchelo es una obra muy poco generosa para los solistas y para el público, no logra traspasar el escenario y el esfuerzo no se ve recompensado, como si hubiera un muro invisible interpuesto entre lo que sucede en el escenario y el público. No es un concierto afortunado y el buen trabajo del violinista Dmitri Makhtin y el violonchelista Alexei Stadler produjo un diálogo interesante entre los dos instrumentos bien arropado por orquesta, pero avaro…
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