Reportajes

Rodolfo Arizaga: El sonido por el sonido mismo

Roberto Espinosa

Rumores pampeanos transitan por sus ojos. La mirada se detiene ahora en los leones que pasean su aburrimiento en las jaulas del Zoo de Buenos Aires. Sus pensamientos se arrodillan en el alféizar de la ventana. Las palabras de Antonín Artaud rebotan en el silencio: "Hay un mal contra el cual el opio es soberano: la angustia. La angustia que engendra los locos, la angustia que engendra los suicidas, la angustia que engendra los réprobos, la angustia que la medicina desconoce, la angustia que vuestro doctor no comprende...". Rodolfo Bernardo Arizaga enciende la vida en un cigarrillo y comienza a soñar pentagramas.El frío arrecia en Chivilcoy ese 11 de julio de 1926. Un padre, médico de niños, festeja la llegada de su benjamín, pero su alegría durará poco porque a los 8 o 10 años, su muerte dejará sin brújula al pequeño Rodolfo. Dicen que la…

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