Tras cuatro años volvió la merecidamente célebre ópera de
Verdi en la misma versión escénica. No soy yo quien vaya a quejarse de ahorros
en la parte escénica, pero me pregunto -es una pregunta retórica- si tiene
sentido que la obra más representada en este teatro, con derecho, tenga que
reponerse sí o sí cuando hay bastantes obras del mismo autor que esperan una oportunidad
(primera o segunda). En particular si nada hace prever una función inolvidable
y sí temer que se salga añorando la de cuatro años atrás.
Se me permitirá que me autocite sobre el espectáculo, que
vi en 2004 en Ámsterdam (si alguien se quiere tomar el trabajo, puede ver la
crítica), y no recuerdo si era nueva o reposición. Al respecto decía yo
entonces, allá lejos y hace tiempo: “esta [producción] -con algunos
contrasentidos, con alguna lobreguez de más (luces, vestidos…
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