El Ciclo de música antigua de la Quincena Musical finalizó con un recital del tañedor inglés Hopkinson Smith que, sorprendentemente, solo llegó a cubrir la mitad del aforo del no excesivamente amplio local en el que se ofreció, la capilla del Convento de Santa Teresa. El recital, sin embargo, fue magnífico desde el punto de vista musical, pero además divertido por efecto de las curiosas explicaciones con que Smith preludiaba las obras que iba a interpretar. El aspecto físico del inglés (una mezcla entre Christopher Lee y Bela Lugosi) unido a un vocabulario castellano de lo más rimbombante, nos hizo revolvernos de risa en nuestros asientos en más de una ocasión.Pero el aspecto lúdico y humorístico, aunque ayude, no es lo esencial en un recital; lo es la música y Hopkinson Smith es un intérprete como la copa de un pino, por la forma en que…
Comentarios