La frase está tomada del primer cuadro del primer acto y
la dice Golaud: como tantas otras tiene su sentido literal, pero también simbólico.
La equivocación -de todos, por acción u omisión- es total en esta obra en la
que la luz es deseada y a veces sentida o presentida, pero en la que predominan
la sombra y la noche, el desasosiego, la enfermedad, y donde casi nadie
-eufemismo- está donde tiene que estar.
La grandeza de la obra de Debussy no es fácil de recibir
ni de descubrir, y como siempre hubo huecos (sobre todo en los pisos
superiores, cosa que no deja de llamarme la atención) y algunos más después de
la única pausa (tres actos seguidos de Pelléas
no son imposibles de absorber musicalmente, pero sí por la tensión insoportable
que se da desde el principio y va creciendo sin tregua). Y eso que la versión
fue más que buena y…
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