El festival de ópera con tres títulos llegó a su término los días 14 y 16 de marzo con dos obras mayores de Purcell de difícil programación debido al carácter
fragmentario de estas masques o mascaradas que llegaron importadas del
continente y tuvieron mucha aceptación, obras de teatro originales o adaptadas,
en prosa naturalmente, pero con ‘ilustraciones’ musicales de envergadura como
estos casos que nos ocupan. Aquí se hicieron versiones dramatizadas o
semiescénicas (nunca entiendo el uso de palabras distintas que tienden al mismo
concepto: versión de concierto en que los artistas entran y salen, se mueven,
pero sin trajes, y sólo con luces o vídeos o proyecciones).
Debo decir que desde el punto de vista del texto y de la
continuidad dramática impresiona más King Arthur que The fairy queen (nada que ver
pues con la calidad de la música).…
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