Una trilogía de Mozart y Da Ponte por
Minkowski es un plato apetecible, pero en ciertas condiciones. Por ejemplo, que
forme parte de una especie de minifestival porque con la cantidad de títulos de
la temporada y la de autores ausentes o representados por un solo título o en
forma de concierto, el desequilibrio es evidente. Sobre todo si se tiene en
cuenta que todas, y en particular Don
Giovanni, se han visto hace poco aunque en versiones no del todo logradas.
Entonces la empresa se justificaría con un gran reparto. Pero no.
Sabido es que
en algunos casos (como la desdichada elección de protagonista para Iphigénie en Tauride y la que se promete
para Alcina en concierto) el maestro,
capaz de hacer una distribución ideal para una ópera como Mitridate de Mozart repite la de muchos directores famosos:
cantantes modestos, correctos,…
Comentarios