El próximo concierto en
el Royal Festival Hall prometo enviar una foto propia, para que el lector pueda
apreciar el paisaje del enorme órgano iluminado con sugestivos tonos de azul. O
de suave rojizo otoñal, porque ocurre que a veces una iluminación ligeramente
cambiante va acompañando la ejecución de algunas obras. En este caso, las
diferentes tonalidades acompañaron la similarmente sutil variación cromática de
la interpretación de Edward Gardner para el Requiem
de Brahms. Fue una interpretación concentrada, nunca bombástico, y de
transparente expresividad polifónica.
‘Selig sind die de Leid tragen’
emergió del silencio inicial con la espontaneidad de un lied y los marcados de ‘Denn alles Fleisch es ist wie Grass’ fueron
de una acentuación clara pero nunca aplastante. También aquí la línea melódica balanceó
con el tiempo de marcha…
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