Después de su estreno en
Madrid en medio de la pandemia, la producción de Peter Grimes de Deborah Warner llegó al Covent Garden con similar
éxito. ¿Puede pedirse algo más perfectamente diseñado, cantado y dirigido? Tal
vez no. También aquí un elenco de cantantes de primera, un coro como hay pocos
para este repertorio, y una excelente orquesta permitieron, en este caso a Mark
Elder, explorar con precisión y profundidad toda la gama cromática y los
contrastes de tiempo y dinámicas que ofrece una partitura símbolo de un momento
histórico crucial: la obra subió por primera vez a escena en el Sadler´s Wells
de Londres a un mes del fin de la segunda guerra en Europa, y a diferencia de
lo que ocurre hoy, Inglaterra quería en aquel momento renovarlo todo, desde la
política que le llevó a elegir un gobierno socialista hasta la introducción…
Comentarios