El presente concierto supuso una suerte de decepción pero no porque fuese un mal concierto, que no lo fue, sino porque se habían puesto demasiadas expectativas en él. Iba a ser la gran velada en que el Orfeón Donostiarra cantase la obra con la que triunfó en su última actuación en Berlín junto a Barenboim y la Filarmónica, y aunque esta orquesta lógicamente no iba a estar presente en la cita donostiarra se contaba con la Orquesta Sinfónica de la Radio Berlinesa, al fin y al cabo de la misma ciudad y también la mar de apañadita. Pero lo cierto es que hubo aspectos del concierto que no llegaron a convencer, comenzando por una RIAS en delicado momento de forma, con la titularidad de Marek Janowski recién asumida (era el primer concierto público del director con la orquesta) tras un largo periodo de seis años junto a Frühbeck de Burgos que…
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