¡Wagner en el Covent Garden después de tres
años de ausencia! Como los heroicos brabantinos ante la convocatoria del rey
Enrique, acudieron los wagnerianos locales para aclamar este Lohengrin con un entusiasmo fuera de lo
común. El director de orquesta fue vivado antes del comienzo del segundo acto
cuando normalmente se hace solo al final y, como en las grandes noches de ópera,
una arrolladora energía vital unió a la escena y la sala en un pathos
wagneriano sin mascaras o barbijos.
El entusiasmo fue justificado no sólo por la lograda
reposición de la puesta de David Alden sino por la extraordinariamente
expresiva y controlada dirección orquestal de Jakub
Hrůša, un checo de cuarenta años que hasta pareció superar la antológica
interpretación de Andris Nelsons en 2018. Hrůša penetró en la partitura con una
intensidad exenta de esos…
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