No es
muy frecuente por aquí oír obras de Messiaen en un concierto. Menos, si son de
su primera época. La primera parte de esta ocasión ofrecía dos muy buenos
ejemplos de los años treinta, Les
offrandes oubliées (La Croix, Le Péché, L’Eucharistie), su primera obra
sinfónica (que llamó ‘Meditación sinfónica'), escrita al terminar sus estudios, e
Hymne, perdida durante la guerra y
recompuesta en 1946 (entretanto había pasado no sólo la guerra sino su
experiencia como prisionero en un campo de concentración), en su origen llamado
Himno al santísimo sacramento. Hay
que recordar aquí que entre sus variados estudios e intereses, su actividad
como organista de la iglesia de la Madeleine y su labor didáctica, Messiaen fue siempre
y sobre todo de una fe muy genuina, y los títulos mencionados así lo demuestran.
Ambas obras son de una gran devoción…
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