El público del Mozarteum aplaudió extensamente la labor del joven pianista salteño Daniel Campos y como retribución final, el artista entregó con belleza un nocturno de Chopin. Así cerraba Campos un recital ciertamente comprometido, pero enfrentado con solvencia, producto de estos meses pasados bajo la rigurosa exigencia de sus maestros de la Escuela Normal de Música de París.Primero, con mesurada expresión, mostró el exquisito equilibrio de sus dos manos en la Tocata de Bach. Luego Tres estudios del ruso Scriabin cuyos tempi fueron de menor a mayor. El particular concepto armónico del compositor y una cierta indefinición tonal lo ubican como un original representante del estilo impresionista, pero esta vez del este europeo. A continuación lo que para nosotros fue lo mejor de la noche, la página de Debussy, autor con el que Daniel…
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