El
concierto de primavera del Life Victoria,
que se suele hacer en este hermoso claustro (pero habría que calibrar la
presencia de ruidos exteriores), estaba preparado hace mucho tiempo, pero ante
el fallecimiento de la inigualable Teresa, tanto la Fundación (de la que
presidía el patronato artístico) como los artistas estuvieron de acuerdo en
dedicarlo a su memoria. Me parece el lugar adecuado para citar por entero la
despedida que nos dejó a todos a través de su familia: “Quiero irme sin hacer
ruido. No quiero anuncios públicos, ni velatorios, ni nada. Vine al mundo y no
se enteró nadie, así que deseo lo mismo cuando me vaya.”
Genio
y figura, pero no puede impedir el ‘buen’ recuerdo, la ‘buena’ memoria. Y por
eso es de agradecer el gesto de la Fundación como el de los intérpretes. Y
pasemos a la parte ‘puramente’ musical (eso de…
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