Sansón y Dalilah siempre me pareció una ópera medio pelmazo y amanerada. Hasta que la agarró Antonio Pappano en esta nueva producción de Richard Jones para el Covent Garden. Una advertencia suya fundamental incluida en una entrevista en el programa de mano, sugiere no considerarla como una grand opéra francesa sino más bien como culminación de una tradición musical que va desde las fugas de Bach en la polifonía de los coros iniciales hasta la variedad cromática del romanticismo tardío alemán. Y hay más todavía, porque, según Pappano, “en medio de esa vena germánica irrumpen elementos del estilo operístico mediterráneo, con coros y danzas pegadizas y divertidas y, por supuesto, la música de Dalila.“
Esta variedad de elementos fue aunada por él en una interpretación magistral, a la vez perceptiva hasta el más recóndito detalle de la…
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