¿Alguna vez han soñado ustedes con atracar una pastelería -no por el dinero, claro está, sino por darse precisamente «un atracón» de pasteles-? ¿Han entrado ya en una de esas confiterías «de toda la vida» llenas de dulces antiguos y casi olvidados que se revelan absolutamente deliciosos y familiares cuando uno los prueba ? O, para aquellos a quienes no les motive el dulce, ¿han hecho alguna vez un festín todo a base de cositas de picar, aceitunas, frivolidades saladas, banderillas, anchoas, zarajos, choricitos... ?
Esta noche yo he tenido esa sensación, la sensación de disfrutar de miles pequeños manjares, («divierte-boca» lo llaman los franceses), nueces confitadas, frutas de aragón, yemas de Ávila y Almazán, bombones, pastitas de té, miguelitos de la Roda, arrop y tallaetes, calissones de Aix, alguna que otra pastilla juanola, confites…
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