Por distintas circunstancias no he acudido a San Sebastián tanto como otros veranos. Primero un viaje agotador y después una tos seca y persistente han limitado mi asistencia a Quincena Musical al penúltimo de sus programas en el auditorio de Kursaal, esta siempre atractiva Séptima de Mahler. Una lástima, porque toda difusión de una cita musical de la importancia de Quincena es poca y porque he dejado sin reseñar varios hitos de la edición, entre ellos la presencia del Maestro Unai Urretxo en el homenaje a Sorozábal o la visita de la Orquesta Sinfónica de la Radio de Frankfurt.
Una lástima también porque me he visto privado de disfrutar de la acústica de Kursaal y, sobre todo, de la compañía del cuantioso y cálido público donostiarra; un público al que Quincena ofrece de modo casi habitual obras de Mahler, en interpretaciones tan…
Comentarios