El segundo de los programas protagonizados por la Filarmónica Checa estuvo dedicado exclusivamente a la que quizá sea la obra más representativa de su repertorio y probablemente también de su país. Me refiero a Mi patria, de Smetana, ese gran ciclo de seis poemas sinfónicos que vierten en música leyendas, paisajes y costumbres bohemias, y cuya riqueza de melodías de tinte eslavo permanece aun a la sombra de la enorme popularidad de su página más conocida: Vltava (Moldava).La ejecución de la Filarmónica Checa fue ejemplo de lo que es la asimilación absoluta de una partitura y su lógica consecuencia, que es la perfección. Porque si no de perfecto, no hay otra manera de calificar el unísono de las dos arpistas al inicio de Vysehrad, el de los violines primeros en el agudísimo inicio de la fuga central en De los campos y bosques de Bohemia,…
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