Tras la lectura del artículo de opinión publicado el 16.12.200 por el New York Times en el que Solomon Volkov plantea los problemas que para el pueblo ruso supone la recuperación del himno soviético de Alexander Alexandrov elegido por Josef Stalin, podemos plantearnos algunas dudas acerca del valor simbólico de la música y de la -por suerte o por desgracia- indisolubilidad de la música como acto creativo y la circunstancia política.En un artículo sobre Sergei Prokofiev publicado en el nº 9 de la Revista de la Orquesta Sinfónica de Galicia, escribí: "Su capacidad para jugar a dos barajas en la URSS lo convierte en el autor de un catálogo sólido, pero indudablemente irregular, salpicado por desgraciadas composiciones propagandísticas que en estos últimos años han empañado la perspectiva que el público tiene de su obra". De esta manera, si…
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