No cabía literalmente un alfiler para esta rara representación de los Gurrelieder , no sólo en la sala sino en el podio del Royal Festival Hall, enorme, pero totalmente abarrotado por el multitudinario coro masculino y femenino y una orquesta de cuatro piccolos, ocho flautas, diez cornos, cuatro Wagner tubas, 6 trompetas, ocho trombones, 4 arpas, 20 primeros y segundos violines, dieciséis violas, violonchelos, y contrabajos (cada uno), tímpanos, glockenspiel, tam-tam, y (¡solo una!) celesta.
Es difícil imaginar como Schönberg evolucionó mentalmente de su propuesta original de un ciclo de lied para tenor soprano y piano a esta gigantesca cantata sobre los amores del rey Waldemar y Tove, su amante finalmente asesinada por la esposa del primero. A lo largo de tres partes, la obra, consistente en una serie de lieder exclusivos para los dos…
Comentarios