La memoria es lo que es, y uno no sabe jamás
de qué se acordará cuando esa memoria vaya flaqueando (todavía más), pero sí sé
que, en saliendo de este concierto, quien esto escribe se dijo «Esto vale
la pena recordarlo».
Con su aspecto de oscuro oficinista,
interesándose poco por la imagen -porque lo que a este músico le interesa es el
sonido, eh?-, François-Xavier Roth es uno de esos intérpretes que se ha
ganado el puesto en el que está gracias a las dos T : Talento y Tesón. Si
por los departamentos de marketing hubiera sido, Roth estaría al fondo del
cajón del fondo, muy al fondo, muy por detrás de todos los guaperas de ambos
sexos. Y sospecho que si no fuera por dichos departamentos, hoy el mundo entero
de la música clásica (re)conocería a Roth como uno de los cuatro o cinco
directores 'indiscutibles' de nuestra época.
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