Para que el día diecisiete de febrero de 1859 -es decir, hace ciento cincuenta y dos años- el Teatro Apolo de Roma viviera el exitoso acontecimiento del estreno de Un ballo in maschera, no pocos fueron los avatares que Verdi y el libretista Antonio Somma tuvieron que padecer.Inicialmente, Verdi estaba revisando Aroldo para Rímini en marzo de 1857 y comenzó a preparar El rey Lear con libreto del propio Somma para el Teatro San Carlos de Nápoles, en cuyo estreno cantaría durante la siguiente temporada Maria Piccolomini. Ante la imposibilidad de contar con la soprano para el papel de Cordelia, se suspendió este proyecto y Verdi se decidió por la obra Gustave III ou Le bal masquè de Scribe, que el propio autor había convertido en libreto en cinco actos para la ópera de Auber de 1833. De este último, a pesar de haber compuesto más de…
Comentarios