Los amantes de la lírica no solemos prestar
mucha atención a los libretistas. Con raras excepciones (que han acabado por
convertirse en tópicos, como Da Ponte o Boito), es casi costumbre criticar los
libretos de ópera, como si fueran un mal necesario...
Sin embargo, un buen libreto es esencial para
una buena ópera. Entendámonos, un buen libreto puede a veces resultarnos
un poco ridículo, pero bueno será si, por su sentido del espectáculo,
proporciona, por una parte, al compositor, fuentes de inspiración variadas y
adecuadas a su vena creadora, y por otra parte, al público, material suficiente
para que el interés no decaiga. Por poner un ejemplo casi paradigmático, el
libreto del Trovatore por Cammarano y Bardare sobre la obra de García
Gutiérrez puede parecernos hoy pueril, tirado por los pelos y un punto confuso,
pero su riqueza de…
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