De la trilogía popular, así llamada, de
Verdi, el segundo título suele considerarse el más ‘tradicional’ respecto de
los otros dos, pese a la figura de Azucena que al compositor lo atraía tanto como
para querer hacer de ella la protagonista femenina, y en ese aspecto es la gran
novedad como el bufón o la cortesana. Sin embargo, no sólo tuvo los habituales
tropiezos con el libretista pese a que tenía en gran estima a Cammarano y en él
confiaba para su proyecto de Rey Lear,
sino que desde el principio insistía en la rapidez y concisión de la acción. No
quería un concierto sino un drama, aunque para decidirse por Roma quiso saber
detenidamente cómo eran los cantantes, en especial las señoras (no es de
extrañar con las dificultades con que abrumó a Leonora que tuviera especial
interés en saber cómo era Rosina Penco, la primera intérprete).…
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