Pónganse ustedes a
cocinar. Tomen ingredientes suaves, mézclenlos con condimentos
fuertes, y sírvanse de utensilios inapropiados. ¿Será un
desastre? No, puede que no. Pero sí un plato fallido. O no todo lo
redondo que hubiera podido ser… Pues esa fue la Carmen del domingo
28 de noviembre en Bastille.
Para empezar, la
protagonista, Gaëlle Arquez -a la que hemos podido varias veces
admirar en roles de Rossini, Haendel, Gluck, Offenbach...- tal vez no
sea la Carmen ideal. Cierto, Berganza o de los Angeles ya sentaron
cátedra al respecto sin tener voces grandes. Pero lo hicieron pasado
el ecuador de sus carreras, cuando la voz ha ensanchado notablemente,
y en salas más pequeñas que las ‘dos mil setecientas cuarenta y
cinco’ plazas de la Bastille.
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