Pocas figuras han encarnado mejor que la de Ruperto Chapí (Villena, 27-III-1851; Madrid, 25-III-1909) el debate novecentista sobre la música española por razón de los virulentos ataques que el popular compositor sufrió por parte de los portavoces musicales del regeneracionismo y por sus herederos directos, los historiadores franquistas de la música española. Como veremos, ambos coinciden en una estrategia común a todos los irracionalismos: ignorar la realidad.El mismo año de la muerte de Chapí, el Embajador Rafael Mitjana escribía que éste había sido "el más genuino representante de una época, más que de decadencia, de singular rebajamiento" a la que Chapí contribuyó alimentando "la apatía y la indiferencia culpables de un público estragado por los efectos de un arte chico, tan chico como el género artístico a que ha dado nombre" y…
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