La gloria nacional belga que es José van Dam fue el encargado de inaugurar el ciclo de lied que habitualmente se da en La Monnaie. Mucho público, mucho aplauso y, como el programa, un bis en alemán y otro en francés. Partamos de estos dos. Temibles, por lo conocidos -creo- y por las grabaciones o interpretaciones que todos tenemos, nos guste o no, en mente. Ich grolle nicht de Brahms y Mandoline de Fauré.Pronunciación irreprochable, gesto y acentos medidos y justos, medios vocales controlados, técnica sin fisuras. Es cierto que el timbre está un poco seco, que el grave a veces se quiebra o se opaca, pero no hay problemas de pasaje y el agudo suena firme y potente, incluso brillante en más de un momento. El intérprete es sobrio y serio, y algunos a veces se lo han reprochado como signo de excesiva reserva, frialdad o monotonía. A juzgar…
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