El último programa del año de la temporada de la Bilbao Orkestra Sinfonikoa poseía distintos alicientes que, más allá de la etiqueta “concierto de Navidad” elegida oportunamente por la BOS, lo hacían especialmente interesante.
Se estrenaba una obra de Ricardo Mollá para trompeta, trombón y orquesta; iban a tocar sucesivamente la BOS, la Banda Municipal de Bilbao y, finalmente, juntas estas dos principales formaciones de la capital vizcaína; visitaba la temporada para el estreno Esteban Batallán, trompeta solista de la Chicago Symphony Orchestra, junto a quien tocaba Alberto Urretxo, solista de la propia Sinfónica de Bilbao. Estos eran los mimbres, a los que se unieron un público que acudió en buen número a la sala y que se mostró receptivo y cálido, y un maestro respetado y querido en la plaza, Pascual Vilaplana.
Comentarios