El mundo
de las voces, como el de la música en general y el de la música
clásica en particular, no está exento de modas a las que no siempre
es fácil escapar. Ya se sabe que durante un tiempo la voz femenina
-y la mujer en general- en buena parte de Europa fue
considerada demasiasdo ‘impura’ para que pudiera participar en
ceremonias religiosas. Pero como la niñez era considerada ‘pura’
(ay, qué estúpidas se nos asemejan hoy en día esas historias de
pureza que sin embargo estaban tan presentes en nuestra Historia...),
pues se apreciaba sobremanera la voz infantil. Y por asimilación, se
empezó a apreciar también la voz ‘de cabeza’ en los hombres,
las tesituras altas. Nacen así contratenores y haute-contres tan
presentes en la escuela inglesa y en la escuela francesa de la Baja
Edad Media, del Renacimiento y del Barroco.
De ahí a
cortarle…
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