No veía en sus tablas el Teatro de la Zarzuela la ópera La Dolores desde la Guerra Civil, allá por 1937.
El que fuera escenario de su estreno en 1895 ha saldado este capítulo pendiente en su historia reciente con una propuesta de nueva creación a cargo de la directora Amelia Ochandiano, quien tenía un referente muy cercano: la producción del año 2004 de José Carlos Plaza para el Teatro Real, un escenario más acorde con eso de la ópera, aunque ésta tenga el apellido de española y haya sido precisamente el de la calle Jovellanos el coliseo que en un primer momento, a finales del XIX, más hizo por los anhelos operísticos de Tomás Bretón y Ruperto Chapí, reconciliándose el anfiteatro de la Plaza de Oriente con el “xiquet de Villena” en el estreno de su obra póstuma, Margarita la Tornera, el mismo año de su muerte, 1909.
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