Por segundo año consecutivo, el
Teatro de la Maestranza decidió proponer, en su tradicional cuota anual de
lírica española, un título de tintes andaluces que desencadena en tragedia
fatal; y, si bien el año pasado se optó por uno, El gato montés, que ya
se había disfrutado tiempo atrás en dos montajes diversos, en esta se tuvo la
oportunidad de saldar cuentas con Manuel de Falla y presentarnos por primera
vez una producción escénica de La vida breve. Esta procedía del Palau de
les Arts Reina Sofía de Valencia, estrenada varios años atrás y también montada
en el Teatro de la Zarzuela en plena pandemia con un reparto muy similar.
Giancarlo del Monaco volvía así, a través de la reposición de Allex Aguilera,
al Maestranza, con una concepción escénica muy esencial del drama, al que, en
esencia, despojaba de folclorismos; sin referencias…
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