Es raro que un cantante hable al público al final de un concierto; pero cuando Chilcott lo hizo fue directa y emotiva, como es en escena y como ha sido en esta casa siempre: recordó que hacía diez años que cantaba aquí, que era su primer recital y que estaba muy emocionada por ello. Para los que lo sabíamos, en la expresividad de la cantante estaba, dicha sin decir, la superación de una grave prueba de la que al parecer ha salido indemne. Y se lo deseo. Porque se trata de una cantante que en general canta en ámbito sajón (a ambos lados del Océano), bastante aquí y en Francia, algo en los Países Bajos, Alemania y España y, por ahora y por suerte, poco más. No necesita publicidad costosa, ni grabaciones o películas, ni marido famoso. Es honesta, seria, tiene buena voz y canta muy pero que muy bien. Y no elige el camino -ni los personajes…
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