Iba a comenzar diciendo aquello de “tradicional visita anual de la Orquesta Sinfónica de Galicia a Santiago de Compostela”, cuando me he dado cuenta de que se está perdiendo la tradición: la pasada temporada la OSG no vino, y entre las últimas no ha sido la única en que esa ausencia se ha hecho notar. Por supuesto que Coruña está cerca y los aficionados podemos ir a escucharla allí con cierta facilidad, pero siempre es una alegría disfrutar de ella en este auditorio santiagués, cuya acústica es infinitamente mejor que la de su residencia. El público es consciente de ello y no desaprovechó la ocasión registrando una buena entrada, ayudado además por un programa facilón.
Como no soy cinéfilo, no conocía el nombre del compositor polaco Wojciech Kilar (1932-2013), autor de la banda sonora de películas como Drácula de Coppola, o El Pianista de…
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