El sello Sony continúa viviendo de las rentas de Glenn Gould de la misma manera que Emi reedita periódicamente los discos de Maria Callas. En torno a Gould hay siempre una aureola de misterio, una crítica feroz, un halago sin reservas, pero también quienes se han parado a separar sus logros técnicos de sus excentricidades interpretativas. Licencias, dicen algunos, que en Gould son auténticos códigos legislativos de heterogeneidad sin límites.Entre sus logros reconocidos, Bach -muy a pesar del odio que por él sienten los historicistas. Entre sus reconocidos errores, Brahms o Mozart. De éste ofrece Gould en este disco -cuya edición es realmente preciosa y copia de la original en LP- ha preparado un grupo de sonatas que interpreta, como era de esperar, a toda velocidad. Marca 'insuficientemente', según algunas críticas de la época, 'los…
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