La espectacular Fanfarria para el hombre común, de Copland, fue la obra que abrió la velada en el último concierto de la temporada de la Sinfónica de Miami (MISO). Esta breve pieza fue escrita como encargo para honrar al americano medio y los esfuerzos que la sociedad estaba realizando durante la Segunda Guerra Mundial, y el director Eduardo Marturet hizo un reconocimiento público a los Veteranos tras la interpretación.
La plantilla orquestal es reducida, limitándose a viento metal (4 trompas, 3 trompetas, 3 trombones y 1 tuba) y percusión (timbales, tam-tam y bombo), por lo que llamó la atención que fuera interpretada con la orquesta al completo sobre el escenario. El viento metal ocupó una de las galerías traseras elevadas sobre el escenario y, más allá de algunos problemas de afinación y de sincronismo en las entradas, la versión…
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