El largo
título es como, modestamente, se presenta este espectáculo en la red del Liceu.
Lo de ‘monumento musical extraordinario’ es verdad indiscutible si se refiere a
las dimensiones (siempre recordando lo del tiempo que se hace espacio … o al
revés) de la obra. Por lo demás, basta con citar a Nietzsche y decir que se está
de acuerdo con él (así terminó abruptamente su idilio con Wagner) para decir
que todo es opinable, y también este caso. A mí solía indignarme, y son varias
las veces en que me he propuesto hacer mutis, pero ahora que estaba cerca y se proponía
de nuevo una puesta no demencial (como suelen ser las de Guth, por ejemplo en
su desnortada Bohème que se vuelve a
ver estos días en París) que ya conocía, pues …
Eso sí,
recuerdo que cuando la pandemia se estaba por dar un Lohengrin, cuyas pruebas habían comenzado. Supongo que…
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