Vienen, se van, una hechiza a un guerrero,
pero otra lo deshechiza con un anillo mágico, pero el otro quiere vengarse,
pero el guerrero protagonista que es amigo del otro guerrero entra en un
laberinto mágico, pero sale, pero luego se da cuenta de que no le quieren y se
vuelve loco y se desnuda, y la maga va y resulta que pierde sus poderes y
también está como loca, y alli todo el mundo está hecho un lío.
Si a eso añadimos parajes desoladores, lugares
encantadores, palacios, rocas, laberintos, es casi como una superproducción de Jolivú,
pero en vez de la sopa musical que suele acompañar a este tipo de películas,
estamos ante una de las partituras más sabrosas y variadas de Antonio Vivaldi,
el sacerdote rojo, el veneciano que según Stravinsky había conseguido escribir
cuatrocientas veces el mismo concierto (ay, este Stravinsky y sus…
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