La presencia de María Fernanda Bruno, titular de la cátedra de Música de Cámara en el Conservatorio Nacional Carlos López Buchardo, había despertado expectativas. A pesar de sus actuaciones en el país y en el exterior, reconozcamos que su nombre no es masivamente conocido. Y es una injusticia. Abordó el difícil concierto que escribió Schumann para su esposa, la eximia Clara Wieck, con nervio romántico, de manera emotiva, con adecuada técnica, pero fundamentalmente con la madurez que otorga la experiencia y además, el dominio que la pianista manifiesta por la música del compositor alemán. Los diálogos mantenidos con algunos miembros de la orquesta, por caso Marcelo Gutierrez (clarinete) y María Alejandra Barreto (oboe) fueron de alto rango. El hermoso motivo del primer movimiento fue otra muestra de calidad y si la cadencia final de este…
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