Programa festivalero donde
los haya el que Klaus Mäkelä y la Filarmónica de Oslo presentan esta noche. Y
encima con la presencia de la pianista china Yuja Wang (Pekín, 1987), una de
las estrellas más rutilantes de su instrumento en el panorama actual. No es de
extrañar que se vendieran incluso las localidades situadas tras la orquesta,
circunstancia poco frecuente en el Festival de Lucerna, y la sala se llenó
hasta la bandera. Ahora bien, en mi opinión el resultado artístico del
concierto fue desigual, yendo de menos a más.
Seguramente eclipsada por el
éxito de Romeo y Julieta, La Tempestad de
Chaikovski apenas se interpreta (Claudio Abbado le tenía especial cariño). Lo
cual es inexplicable, porque similitudes aparte (fuente literaria, duración y
estructura de las piezas) esta obra es tan buena como la otra. Aunque nadie lo
diría si la…
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