A muchos -a mí el primero-
les llamarán la atención las obras en cartel esta noche. Es verdad que ambas
terminan en un brillante Do mayor, y más de un estudioso ha querido ver en el
Finale de la Séptima Sinfonía de
Mahler ecos de Die Meistersinger. El
hecho cierto es que cuando el compositor estrenó esta sinfonía el 19 de
septiembre de 1908 en Praga (para entonces ya se había convertido en un
apestado en Viena), tras la nueva obra tocó el Preludio de la ópera wagneriana.
La cartelería que anunciaba el estreno no incluía ninguna referencia al
respecto, de manera que cabe la posibilidad de que con esa propina Mahler pretendiera
congraciarse con el público (su sinfonía fue recibida con división de
opiniones) y con la orquesta (la Filarmónica Checa, reforzada con miembros de
la orquesta del -a la sazón- Teatro de la Ópera Alemana de Praga,…
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