Tocaba el viernes ir al bonito auditorio de la Casa de la Radio, la sede de Radio France, para escuchar un grato programa Grieg-Debussy (amén de un estreno) por la orquesta de la casa y su director titular.
Como es habitual en los conciertos de Radio France, retransmitidos en directo, un locutor salió al escenario para hacer una breve presentación del concierto y sus intérpretes. Y nos dijo algo así como que la obra que se iba a estrenar mundialmente, la de la joven Camille Pépin, nos tenía que gustar porque era sobre el deshielo de los Polos Artico y Antártico, y que había que ser solidarios. Algo que a servidor de ustedes (y puede que no fuera el único) empezó por tocarle los cataplines. La «solidaridad» no se manifiesta gustándote una obra o no. Y menos en un tema tan acuciante. El comentario del locutor sonaba a hipocresía pura. Pero…
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