He descubierto que el actor Charlton Heston y yo llevamos vidas paralelas. Examinemos las coincidencias. Primera: los dos pasamos un considerable periodo de nuestras existencias ficticias condenados a galeras; él, en una ficción de celuloide llamada Ben-Hur ; yo, en una ficción de pentagramas llamada ópera. Segunda: él guió al pueblo judío a través del desierto buscando la tierra prometida en Los Diez Mandamientos; yo, como trabajador y accionista de la única orquesta sinfónica privada del estado, llevo diez años recorriendo el desierto cultural de este país buscando la tierra prometida de un sueldo decente. Tercera: él es un gran amante de las armas de fuego; yo las odio, pero hace unos días, sentados en ese agujero negro de nuestra carrera profesional que es el foso de un teatro, un director de orquesta italiano nos llamó…
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