Karel Čapek (primer difusor del término «robot», inventado al parecer por su hermano Josef) es un escritor que, como ningún
otro, logra conjugar una lucidez terrible sobre el ser humano con un humanismo
a prueba de balas, un sentido visionario (que no en balde lo convierte en uno
de los padres de la ciencia-ficción) con el más sorprendente sentido del humor.
Un texto de Karel Čapek nunca defrauda.
De su obra de teatro El caso Makropulos,
el también checo Leos Janacek (de la generación anterior a Čapek) hizo una
condensación inteligente para utilizarla como libreto de su ópera homónima,
creando así una de esas obras -no tan frecuentes en el repertorio operístico- en
que libreto y música se hallan a la misma altura de excelencia.
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