Un buen día, el Servicio Educativo del Teatro del Liceo de Barcelona propuso a la Compañía Etcétera montar la Historia de Babar con la música que Francis Poulenc había compuesto para la obra. El director de la compañía, Enrique Lanz, empeñó mucho tiempo en definir los rasgos plásticos del espectáculo, así como en idear la manera de representarlo tanto en la sala grande del Liceo, con toda su dotación técnica y su enorme escenario, como en la pequeña, muy reducida y sin apenas infraestructura. Pensaba que las imágenes del espectáculo debían surgir directamente de los niños, para lo cual planeó una activa recogida de dibujos infantiles realizados a partir de la lectura del cuento de Jean de Brunhoff. Pero cuando fue a proponer su proyecto al director artístico del Liceo se interpuso en el camino La Serva Padrona, una ópera bufa del autor…
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