Una gala muy esperada y con mucha presencia de público
(menos de autoridades), y eso que iba entre las dos últimas representaciones de
Antony and Cleopatra de Adams, y no
hubo prácticamente tiempo para ensayos. Pero aparte de las dos exposiciones en
marcha (una en común con la gran pianista y amiga Alicia de Larrocha) en el
Palau Robert y el Palau Güell, y el concierto en la Universidad del pasado 1 de
noviembre (no pude asistir), día exacto de los cien años del nacimiento de la
soprano, este era uno de los actos más esperados, si no el más.
Salió bien, o muy bien, aunque una de las participantes,
Anne Schwanewilms, tuvo que quedarse en el hotel aquejada de resfrío y fiebre,
y así faltaron sus contribuciones (Elsa de Lohengrin
y la protagonista de Ariadne auf
Naxos) que habrían equilibrado la ‘parte alemana’ con las otras.
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