Un problema de ordenador me ha hecho perder mitad del
texto que había acabado de escribir. Es difícil repetirlo. En todo caso, decía
que hacía bien reencontrarse con una buena versión musical de una obra maestra
del repertorio lírico como despedida de un año que ni de lejos ha sido bueno o
sencillo y en espera de uno que, carácter de bisiesto aparte, no se presenta
como mucho mejor pese a la ‘orden’ de la ‘costumbre’ de sentirnos todos buenos
y felices (algunos hasta creerán serlo) a estas alturas del año.
La primera de
las tres obras de la llamada ‘trilogía popular’ (y el ‘popular’ tiene mucho más
sentido si se piensa el término en otro sentido que el de ‘exitoso, requerido
por todo el mundo’) no es una colección de bellas arias y dúos de lucimiento
para un tenor, una soprano ligera y un barítono ‘nuevo estilo’ (verdiano): es
mucho más…
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