El murciélago
siempre funciona. Su libreto es ágil y divertido, todas sus melodías son
irresistibles. Pero hace falta un plantel de solistas capaces, con un agudo
sentido teatral, y un director que mantenga el ritmo sin decaer. Y todo eso lo
tuvimos el pasado trece de diciembre del 2023 en el Teatro de los Campos
Elíseos.
No sé cuáles fueron la participación concreta
y el mérito de Romain Gilbert en la puesta en espacio, porque era evidente que
todos los intérpretes tenían tablas y vis cómica, pero en cualquier caso, los
movimientos sencillos y eficaces, la dirección de actores simpática sin
exageraciones, y hasta los trajes de concierto de los distintos solistas (que
cantaban sin partitura), todo concurría a que en ningún momento se echara en
falta una puesta en escena completa.
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