En el ciclo de ‘Grandes voces’ volvió a presentarse el contratenor
Jakob Jésuz Orliński, que despierta pasiones aunque no baile, como se pudo
comprobar hoy en un acontecimiento rebosante de público dispuesto a aplaudir incluso
a mitad de un aria de Haendel o a hacer sonar sus celulares pese a las
simpáticas recomendaciones del efusivo cantante, acompañado al piano por Michal Biel.
El concierto, sin pausa e incluidos tres bises, duró unos
75 minutos en los que el artista dialogó, explicó por qué no cantaba sólo
barroco, pero también por qué lo cantaba, e hizo alguna publicidad de uno de sus últimos discos con orquesta.
Las ovaciones, gritos y silbidos más propios de un artista pop fueron en
aumento y aunque se movió con flexibilidad y esbozó algún paso de danza todo fue
bastante formal, y precedido por un pequeño discurso de inauguración…
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